No solo las piedras guardan la memoria de los gobernadores romanos en Cesarea: también lo hacen las fuentes cristianas. Se cuenta, por ejemplo, que el apóstol Pedro estuvo preso acá y que, según la tradición, ocurrió un hecho milagroso: los guardias se quedaron dormidos, las cadenas cayeron y él logró salir de la ciudad, probablemente desde la propia pretoría del palacio de Herodes.
Casi **veinte** años más tarde, en esa misma cárcel, mantuvieron detenido al apóstol Pablo hasta que fue trasladado desde Cesarea hacia Roma. Y hay un detalle que muchos creyentes consideran significativo: muy cerca de los restos del antiguo estanque de agua de mar se encuentra un pozo profundo revestido en piedra que para muchísimos cristianos es la verdadera celda de Pedro y Pablo.
Pero la historia del lugar no se limita a los mártires cristianos. En este mismo complejo, sobre el hipódromo, murió de manera trágica el rabino Akiva —figura central del levantamiento de Bar Kojba y uno de los pilares iniciales del pensamiento cabalístico.
En Israel hay nueve sitios incluidos oficialmente en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y Cesarea —que hoy aparece en la lista de espera junto con más de mil ochocientas candidaturas de todo el mundo— está camino a ser la próxima. Su encanto único surge de una combinación poco común de historia, arquitectura y un ingenio constructivo realmente excepcional. La ciudad fue pensada y levantada por el rey Herodes el Grande en honor al primer emperador romano, Octavio Augusto, y en poco tiempo llegó a convertirse en uno de los grandes motores económicos del Mediterráneo oriental.
Por sus calles se cruzaron figuras como Poncio Pilato, el rabino Akiva y Luis el Santo, el rey Luis nueve. Distintas épocas y culturas pasaron por aquí hasta que la arena y la sal del mar guardaron durante siglos la memoria de todo lo vivido, como si fuera una cápsula del tiempo, esperando a que los arqueólogos la volvieran a abrir.
Te invitamos a un recorrido lleno de historias y descubrimientos. Vení, viajero: abramos juntos este libro antiguo de la vida y sus huellas silenciosas.