Este teatro es considerado uno de los más impactantes y mejor conservados de la Antigüedad. Desde el inicio fue pensado como el primer teatro de piedra del Levante, una obra diseñada para mostrar hasta dónde llegaban la visión y la ambición de Herodes el Grande, recordado por su severidad, pero también por su enorme capacidad como constructor. Él lo presentó como la carta de presentación de su nueva ciudad, dedicada al emperador romano Octavio Augusto y bautizada en su honor como Cesarea.
Para ese momento, Herodes ya había remodelado Masada, iniciado el gigantesco proyecto del complejo del Templo en Jerusalén y estaba cada vez más cerca de su gran sueño: crear una ciudad de estilo romano con un puerto monumental que abría rutas comerciales hacia Europa y que terminó convirtiéndose en una de las maravillas arquitectónicas más importantes de su tiempo.
En Israel hay nueve sitios incluidos oficialmente en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y Cesarea —que hoy aparece en la lista de espera junto con más de mil ochocientas candidaturas de todo el mundo— está camino a ser la próxima. Su encanto único surge de una combinación poco común de historia, arquitectura y un ingenio constructivo realmente excepcional. La ciudad fue pensada y levantada por el rey Herodes el Grande en honor al primer emperador romano, Octavio Augusto, y en poco tiempo llegó a convertirse en uno de los grandes motores económicos del Mediterráneo oriental.
Por sus calles se cruzaron figuras como Poncio Pilato, el rabino Akiva y Luis el Santo, el rey Luis nueve. Distintas épocas y culturas pasaron por aquí hasta que la arena y la sal del mar guardaron durante siglos la memoria de todo lo vivido, como si fuera una cápsula del tiempo, esperando a que los arqueólogos la volvieran a abrir.
Te invitamos a un recorrido lleno de historias y descubrimientos. Vení, viajero: abramos juntos este libro antiguo de la vida y sus huellas silenciosas.